Slim confía en que la integración México-EE.UU. es irreversible más allá del T-MEC, pero advierte que México debe impulsar la sustitución de importaciones para atacar un déficit de 270 mil millones de dólares acumulado por tratados comerciales con otras regiones.
Carlos Slim Helú trazó un diagnóstico dual de la economía mexicana durante su participación en el Día de las Ingenierías organizado por la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros: por un lado, expresó plena confianza en que la integración comercial con Estados Unidos seguirá profundizándose sin importar el desenlace de las negociaciones del T-MEC; por el otro, advirtió que el país enfrenta un déficit comercial de 270 mil millones de dólares con el resto del mundo que exige una respuesta urgente basada en la sustitución de importaciones. “México y Estados Unidos son muy complementarios, no somos competidores”, sintetizó el presidente honorario de Grupo Carso ante el auditorio de ingenieros.
El empresario situó el problema en perspectiva histórica: la apertura comercial global de las últimas décadas, impulsada por la lógica de comprar donde resultara más barato, trasladó enormes capacidades manufactureras hacia China y dejó a otros países sin su base industrial. México no fue la excepción, y los gobiernos que sucedieron al tratado de libre comercio de 1994 agravaron la situación al firmar acuerdos con múltiples regiones del mundo sin estimular paralelamente la producción interna. El resultado es el abultado déficit que hoy pesa sobre la balanza comercial del país fuera del bloque norteamericano.
Frente a ese panorama, Slim propuso orientar la política económica hacia el fortalecimiento de la manufactura nacional para reducir la dependencia de proveedores externos, elevar el valor agregado de la industria mexicana y sacar mayor partido de la integración con Estados Unidos, que en sectores como el automotriz ya opera con cadenas de valor completamente articuladas a ambos lados de la frontera. En su visión, con tratado o sin él, los lazos comerciales entre ambos países seguirán siendo uno de los motores de la economía continental.















