El máximo tribunal del país rechazó por 5-4 la orden ejecutiva presidencial y reafirmó la vigencia plena de la Decimocuarta Enmienda.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un fallo histórico al invalidar el decreto ejecutivo del presidente Donald Trump que pretendía eliminar la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes en situación irregular o con visas temporales. Con una votación de cinco magistrados a favor y cuatro en contra, el tribunal determinó que los niños nacidos en territorio estadounidense están sujetos a la jurisdicción nacional y son, por tanto, ciudadanos de pleno derecho. El presidente del tribunal, John Roberts, encabezó la mayoría junto a las magistradas Sonia Sotomayor, Elena Kagan, Amy Coney Barrett y Ketanji Brown Jackson.
La resolución consolida un principio constitucional que no ha sido cuestionado con éxito en más de 150 años. La Decimocuarta Enmienda, vigente desde 1868, reconoce la ciudadanía a prácticamente toda persona que nazca en suelo de la Unión Americana; la única excepción de larga data son los hijos de representantes diplomáticos extranjeros acreditados.
Los magistrados conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch votaron en disidencia, argumentando que la ciudadanía por nacimiento no debería ser un derecho absoluto en todos los casos. Brett Kavanaugh coincidió con la mayoría en frenar el decreto, pero no adoptó plenamente el razonamiento de la opinión principal.















