El presidente busca blindar el poder que ejerce junto a su esposa, mientras crecen las críticas de analistas y opositores.
En un discurso pronunciado durante el 47 aniversario de la revolución sandinista, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aseguró que no habrá más procesos electorales en el país, con el fin de que la oposición no vuelva a acceder al Gobierno. El anuncio se produce a un año de que termine su mandato actual, compartido con su esposa, Rosario Murillo, con quien ha consolidado un fuerte control político.
Ortega, quien llegó por primera vez al poder tras la revolución de los años setenta contra la dictadura de los Somoza y regresó a la presidencia en 2007, ganó su más reciente reelección en noviembre de 2021 en medio de fuertes críticas internacionales. En su mensaje, afirmó que los partidos vinculados a Estados Unidos o al antiguo régimen no volverán a gobernar Nicaragua.
El analista Tiziano Breda advirtió que esta decisión sella la consolidación de una dictadura familiar en el país, mientras que el opositor Félix Maradiaga, exiliado en Estados Unidos, sostuvo que las declaraciones reflejan el temor de Ortega ante cualquier forma de competencia democrática. Nicaragua enfrenta una crisis política desde 2018, cuando la represión de protestas antigubernamentales dejó más de 300 muertos.















