El economista Yanis Varoufakis advierte que el nuevo líder laborista británico seguirá el destino de sus predecesores, atrapado en la dependencia financiera de Wall Street.
El Partido Laborista ha elegido a Andy Burnham como su líder, posicionándolo como el próximo Primer Ministro de Gran Bretaña tras una cadena de seis primeros ministros desde el Brexit. Aunque su llegada se presenta ante la opinión pública como el inicio de una era de estabilidad, el economista y exministro griego Yanis Varoufakis sostiene que el destino de Burnham no será distinto al de sus antecesores.
Según el análisis de Varoufakis, el verdadero poder en el Reino Unido no reside en el Parlamento, sino en los rascacielos de la City de Londres y su ambición global. La soberanía financiera británica depende de gigantescas instituciones financieras estadounidenses que piden dinero prestado a corto plazo en EE.UU. para comprar bonos británicos a largo plazo. Esta dinámica especulativa y altamente apalancada elimina la independencia del gobierno británico, exponiéndolo a “llamadas de margen” que pueden transformar cualquier turbulencia menor en un colapso financiero absoluto.
La historia reciente lo demuestra: Liz Truss fue derrocada en apenas 45 días después de que la City entrara en pánico ante su presupuesto de recortes fiscales. Keir Starmer, por su parte, optó por una estrategia de “seguridad fiscal” que complació temporalmente a los mercados pero paralizó el gobierno y profundizó el descontento social. Esta dinámica genera un círculo vicioso donde ningún primer ministro puede gobernar sin someterse a los intereses de Wall Street.
Para Varoufakis, recuperar la soberanía financiera requeriría medidas radicales: aceptar la caída de precios inmobiliarios, la devaluación de la libra y crear un nuevo banco de inversión pública respaldado por el Banco de Inglaterra. Sin estos cambios estructurales, Andy Burnham enfrentará las mismas cadenas financieras que atraparon a sus predecesores.















