Tras el reciente ataque armado, las autoridades implementan filtros de seguridad de alta tecnología para garantizar la integridad de los visitantes
Como una medida urgente para restaurar la seguridad en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, se han instalado cinco arcos detectores de metales en cada una de las puertas de entrada al recinto. Estos dispositivos, equipados con sensores avanzados y cronometraje digital, tienen como objetivo impedir el ingreso de armas de fuego, objetos punzocortantes o cualquier artículo peligroso. La implementación de estos filtros responde directamente al tiroteo ocurrido días atrás en la Pirámide de la Luna, buscando evitar que se repitan incidentes de violencia en este patrimonio de la humanidad.
El nuevo protocolo de acceso obliga a los turistas nacionales y extranjeros a someterse a una revisión de pertenencias antes de cruzar los arcos de seguridad. Personal de la Guardia Nacional, apoyado por policías auxiliares y custodios del INAH, supervisa las filas y realiza inspecciones manuales con paletas detectoras en caso de que los sensores emitan alguna alerta. Estas acciones forman parte de un despliegue operativo más amplio que incluye vigilancia por aire y tierra, así como puntos de inspección para vehículos y transporte público en las zonas aledañas al sitio arqueológico.
A pesar de los controles más rigurosos, la afluencia de visitantes ha mostrado una recuperación significativa, especialmente durante los días de acceso gratuito. Los turistas han expresado, en su mayoría, opiniones favorables ante estas medidas, señalando que la presencia de los arcos y de las fuerzas federales les brinda mayor tranquilidad durante su recorrido. Con esta infraestructura de seguridad permanente, el Gobierno del Estado de México y las autoridades federales buscan consolidar a Teotihuacán como un destino seguro, priorizando la protección ciudadana sin afectar la experiencia cultural de los viajeros.















