El mandatario estadounidense asegura que la presencia militar de su país justifica el cambio de nombre en la estratégica vía marítima
En una declaración que ha sacudido la diplomacia internacional, el presidente Donald Trump anunció su intención de renombrar el Estrecho de Ormuz como el “Estrecho de Trump”. Durante un evento con mandos militares, el mandatario argumentó que, debido a que Estados Unidos es el principal garante de la seguridad y el libre tránsito en dicha región frente a las amenazas externas, el nombre debería reflejar el liderazgo y la protección estadounidense. Aunque el cambio es considerado por expertos como un gesto simbólico y político sin validez ante los organismos geográficos internacionales, la declaración ha encendido las alarmas en el Medio Oriente.
El anuncio se produce en un momento de máxima tensión en las rutas petroleras globales. Trump sostuvo que la inversión multimillonaria en patrullaje naval y tecnología de defensa justifica que el pasaje lleve su apellido, al que calificó como un símbolo de “fuerza y orden”. La Casa Blanca reforzó este mensaje señalando que EE. UU. no permitirá que potencias extranjeras dicten las reglas en una zona donde la influencia norteamericana es predominante. Sin embargo, diversos países árabes y potencias europeas han calificado la propuesta como una provocación innecesaria que vulnera la soberanía regional.















