El secretario Markwayne Mullin destaca decomisos récord y capturas de líderes criminales, mientras subraya el respeto a la soberanía mexicana.
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, reconoció y elogió el nivel de cooperación bilateral en materia de seguridad alcanzado con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, contrastándolo de manera directa con la relación institucional sostenida durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Durante una audiencia ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el funcionario estadounidense afirmó que el actual gobierno federal ha mostrado una postura “mucho más cooperativa” que la gestión pasada, sin que ello signifique una renuncia a la defensa de la soberanía nacional.
De acuerdo con Mullin, quien sostuvo una reunión de trabajo en Palacio Nacional con la mandataria mexicana el pasado 21 de mayo, la articulación de esfuerzos entre la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Fuerza de Tareas de Seguridad Nacional (HTSF) con las fuerzas operativas de México ha permitido alcanzar cifras récord en el decomiso de narcóticos, dinero en efectivo y armamento de alto poder, así como la detención de perfiles clave en las estructuras de los cárteles. Estos comentarios ocurren días después de que la presidenta Sheinbaum criticara públicamente las filtraciones informáticas provenientes de sectores estadounidenses respecto a presuntas investigaciones contra gobernadores de la llamada Cuarta Transformación.
La relación de seguridad entre ambos países transitó por periodos de alta rispidez durante el mandato de López Obrador, particularmente a raíz del arresto en 2020 del exsecretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos. Dicho acontecimiento derivó en reformas legales en México que eliminaron la inmunidad diplomática de los agentes extranjeros y limitaron sus despliegues en territorio nacional. En contraste, las autoridades norteamericanas, incluyendo al embajador Ronald Johnson, reiteraron el fortalecimiento de las operaciones conjuntas tras eventos recientes como el aseguramiento de un sofisticado narcotúnel de casi 600 metros de longitud entre Tijuana y Otay Mesa, donde se incautó más de una tonelada de cocaína.















