La ofensiva —una de las más intensas del conflicto— incluyó cientos de drones y el uso del misil Oreshnik; reportan víctimas fatales, decenas de heridos y graves destrozos estructurales
La capital de Ucrania, Kiev, fue blanco de uno de los bombardeos más potentes y destructivos desde el inicio de la guerra, tras registrarse oleadas sucesivas de ataques nocturnos por parte de las fuerzas rusas. El gobierno de Ucrania, encabezado por el presidente Volodímir Zelenski, confirmó que la incursión militar a gran escala involucró el despliegue coordinado de unos 600 drones kamikaze y más de 90 misiles de crucero y balísticos. Entre el armamento utilizado por Moscú destacó el impacto del avanzado misil hipersónico de alcance medio Oreshnik, el cual cimbró múltiples puntos de la capital al amanecer y provocó el colapso parcial de techos en estaciones de metro donde la población civil buscaba refugio en medio del caos.
El saldo preliminar de la agresión armada arroja al menos cuatro personas muertas —dos de ellas en la capital y dos más en las localidades periféricas de Bucha y Obujiv— además de al menos 69 heridos civiles. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, detalló que las explosiones e incendios subsecuentes causaron severos daños materiales en infraestructura clave, destruyendo o afectando viviendas residenciales, centros comerciales, mercados, una planta de abastecimiento de agua, museos, teatros y varias escuelas y universidades. Los sistemas de defensa aérea ucranianos operaron a su máxima capacidad y lograron interceptar la mayoría de las amenazas, reportando el derribo de 549 drones y 55 misiles antes de que alcanzaran sus objetivos.
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, justificó la ofensiva militar argumentando que se trató de una represalia directa tras un ataque previo con drones ucranianos contra edificios educativos en Starobilsk (territorio ocupado por Moscú en Lugansk), el cual dejó un saldo de 21 muertos. Mientras el Kremlin niega de manera sistemática apuntar intencionalmente a la población o a instalaciones civiles, las autoridades ucranianas rechazaron las acusaciones y aseguraron que sus operaciones previas se habían limitado estrictamente a neutralizar una base militar de drones rusos estacionada en dicha región.















