El Papa rechaza las acusaciones de “debilidad” del mandatario estadounidense y defiende su postura sobre Irán, Venezuela y la migración como una misión pastoral, no política
En un hecho sin precedentes, el Papa León XIV —el primer pontífice de origen estadounidense— respondió de manera directa a las críticas del presidente Donald Trump, asegurando que no teme a la administración de su país natal ni a expresar sus convicciones. Durante el vuelo papal hacia Argelia este 13 de abril, el Sumo Pontífice aclaró que sus llamados al diálogo multilateral y sus críticas a las acciones militares unilaterales en Irán y Venezuela no son ataques políticos, sino una extensión del mandato evangélico: “Bienaventurados los que construyen la paz”.
La tensión entre ambos líderes escaló luego de que Trump calificara al Papa como “terrible en política exterior” y lo acusara de “perjudicar a la Iglesia” por su supuesta cercanía con la “izquierda radical”. El mandatario estadounidense incluso llegó a compararse con una figura mesiánica en redes sociales mediante imágenes generadas por IA y manifestó su preferencia por el hermano del Papa, Louis, quien apoya las políticas migratorias de la Casa Blanca. Ante esto, León XIV subrayó que la Iglesia no es un actor político internacional, sino una guía moral que debe alzar la voz frente al sufrimiento civil y la guerra.
El respaldo al Papa ha sido unánime entre los sectores progresistas de la Iglesia en EE. UU. Cardenales como Blase Cupich y Robert McElroy destacaron que el liderazgo de León XIV es una brújula necesaria ante la crisis humanitaria de los migrantes y la escalada bélica en Medio Oriente. Los líderes religiosos expresaron su preocupación por el temor que las políticas de Trump han generado en las comunidades latinas, impactando incluso en la asistencia a las iglesias. Pese a las presiones de Washington, el Papa reafirmó que continuará denunciando cualquier acción que viole los principios de la “guerra justa” y la dignidad humana.















