Trámites de visado, tensiones geopolíticas y la sobreasignación de habitaciones por la FIFA frenan el turismo internacional
A menos de un mes para el inicio de la Copa del Mundo, la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA) reveló que el 80% de los empresarios del sector en las 11 ciudades sede de ese país registran niveles de ocupación muy por debajo de las previsiones iniciales. Los mercados afectados por esta sorpresiva falta de dinamismo turístico incluyen a metrópolis principales como Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Filadelfia, San Francisco y Seattle, encendiendo las alarmas sobre el verdadero impacto económico del torneo.
De acuerdo con el informe de la AHLA, entre el 65% y el 70% de los hoteleros encuestados señalaron que las severas barreras para la obtención de visados de ingreso a Estados Unidos y diversas preocupaciones geopolíticas globales constituyen los principales frenos para la llegada de aficionados internacionales. A este panorama se suma que la propia FIFA realizó una sobreasignación inicial de habitaciones que generó una falsa expectativa de demanda; tras un reajuste del mercado, el 50% de los establecimientos reportó liberaciones masivas de cuartos que estaban previamente bloqueados.
Esta tendencia contrasta drásticamente con el fenómeno de Qatar 2022, edición que, pese a las críticas logísticas iniciales, triplicó su capacidad instalada y recibió a más de un millón de visitantes con promedios de ocupación superiores al 96%. La situación actual en la Unión Americana ha reavivado el debate global sobre la exclusividad del negocio del balompié y el encarecimiento extremo de las entradas, una desconexión con la afición común que quedó de manifiesto luego de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ironizara públicamente sobre los precios de reventa para la gran final, los cuales alcanzan cotizaciones de hasta dos millones de dólares en plataformas digitales.















