La familia del actor aclara que la caída desde un tercer piso fue consecuencia de una crisis de salud mental y no un acto voluntario
Tras el alarmante accidente sufrido por José Ángel Bichir el pasado 13 de marzo en la colonia Narvarte de la Ciudad de México, su familia ha emitido declaraciones contundentes para frenar las especulaciones. A través de un comunicado y entrevistas recientes, sus allegados —incluyendo a su padre Odiseo Bichir y a la actriz Yolanda Ventura— aclararon que la caída desde una ventana no fue un intento de suicidio ni ocurrió bajo el influjo del alcohol. Explicaron que el actor atravesaba una “crisis de salud profunda”, una emergencia médica real que nubló su realidad y provocó el fatídico accidente.
Yolanda Ventura, pareja de Odiseo, detalló que José Ángel se encuentra actualmente fuera de peligro y recuperándose de diversas lesiones físicas, que incluyen fracturas en la cara (nariz y clavícula), el talón y un traumatismo abdominal. La familia enfatizó que “José Ángel enfermó, y en su enfermedad, cayó”, haciendo un llamado urgente a la sociedad para dejar de estigmatizar los problemas de salud mental. Según los reportes, unos cables fuera del edificio ayudaron a amortiguar el impacto, lo que fue determinante para que el actor sobreviviera a la caída de aproximadamente nueve metros.
El propio José Ángel ofreció breves declaraciones al ser dado de alta, describiendo la experiencia como “despertar de un sueño” y admitiendo que aún se siente confundido y mareado por el suceso. La familia Bichir ha decidido cerrar filas para acompañarlo en su rehabilitación física y emocional, agradeciendo las muestras de cariño pero solicitando privacidad y respeto. Este incidente ha reavivado el debate en el gremio artístico sobre la presión y la vulnerabilidad emocional a la que están expuestos los actores, subrayando que pedir ayuda profesional es un acto de valentía y no de debilidad.















