La Máquina vino de atrás en Ciudad Universitaria y, con una anotación de último minuto, derrotó a los Pumas para coronarse en el Clausura 2026
Cruz Azul escribió una página de oro en su historia al proclamarse campeón del torneo Clausura 2026 de la Liga MX tras vencer por un dramático marcador de 2-1 (global 2-1) a los Pumas de la UNAM. El Estadio Olímpico Universitario, abarrotado por una afición volcada a favor de los locales, atestiguó un encuentro lleno de tensión que terminó silenciado en tiempo de compensación por una genialidad que destrabó una Final de vuelta de pronóstico reservado, dándole al conjunto celeste la tan anhelada décima estrella de su palmarés.
El trámite del encuentro comenzó cuesta arriba para la escuadra cementera. Pumas golpeó primero al minuto 30 gracias a una excelsa definición del delantero paraguayo Robert Morales, encendiendo la fiesta auriazul en las tribunas. Sin embargo, para la parte complementaria Cruz Azul ajustó sus líneas y encontró el camino de la igualada al minuto 53, cuando un centro al área provocó un infortunado autogol del defensor de Pumas, Rubén Duarte. El empate en el marcador devolvió la calma al banquillo celeste y equilibró las acciones físicas y emocionales dentro del terreno de juego.
Cuando el partido parecía firmar el alargue y la afición se preparaba para los tiempos extras, apareció la figura del encuentro al minuto 94. El mediocampista argentino Rodolfo Rotondi aprovechó un rebote dentro del área grande tras una serie de imprecisiones defensivas de la zaga felina; con frialdad absoluta, giró sobre su propio eje y sacó un remate cruzado que venció la salida del guardameta, decretando el 2-1 definitivo. La anotación significó un desahogo absoluto y una revancha personal para Rotondi, quien en liguillas anteriores había sido duramente señalado por la afición debido a errores cruciales en series de eliminación.
Con este histórico triunfo bajo la dirección técnica de Joel Huiqui, Cruz Azul no solo rompió su sequía de campeonatos y sumó su décimo título de liga, sino que extendió su dominio invicto jugando en el feudo de la UNAM. Mientras el plantel de La Máquina festeja en la cancha el logro deportivo más dulce de sus carreras recientes, el subcampeón Pumas se despide del torneo entre aplausos de su público por el esfuerzo mostrado, en una noche que quedará grabada como una de las finales más dramáticas del fútbol mexicano en la era moderna.















