El presidente de EE. UU. otorga una prórroga de diez días para la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz mientras continúan las negociaciones
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves una nueva extensión del ultimátum impuesto a Irán, fijando ahora el lunes 6 de abril como fecha límite para que Teherán reabra totalmente el Estrecho de Ormuz. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario republicano detalló que la decisión de prolongar el plazo se tomó “a petición del Gobierno iraní” y con el fin de permitir que las conversaciones diplomáticas sigan su curso. La advertencia original de Washington se mantiene firme: de no restablecerse el libre tránsito por esta vía marítima, vital para la quinta parte del suministro mundial de petróleo, las fuerzas estadounidenses procederán a la destrucción de las centrales eléctricas de la nación persa.
Pese a las señales de apertura en la mesa de diálogo, donde participan figuras clave como el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff, la situación en la región permanece en una calma tensa. Según la Casa Blanca, Irán ha mostrado gestos de buena voluntad al permitir el paso de una decena de petroleros en días recientes, lo que Trump ha interpretado como una señal de que el régimen está “suplicando llegar a un acuerdo”. No obstante, Teherán ha rechazado hasta ahora un plan de paz de 15 puntos propuesto por la mediación de Pakistán, calificando la postura estadounidense como “contradictoria” por mantener el despliegue de tropas mientras solicita negociar.
Mientras se agota el nuevo plazo de diez días, el Pentágono no detiene sus preparativos operativos. Informes de inteligencia sugieren que el Departamento de Defensa está diseñando diversas opciones militares para un “golpe final” en caso de que la diplomacia fracase, lo que podría incluir la intervención de fuerzas terrestres. Este escenario de máxima presión busca forzar una resolución definitiva al bloqueo del estrecho, aunque el ministro de exteriores iraní, Abás Araqchí, ha denunciado que las amenazas de destrucción de infraestructura civil contravienen cualquier espíritu de negociación real. El mundo observa con atención el reloj diplomático que ahora marca las 20:00 horas del 6 de abril como el momento crítico de esta crisis energética global.















