El Senador levanta la voz contra los incrementos al transporte público y exige frenar el castigo económico a la clase trabajadora.
El bolsillo de los trabajadores en Nuevo León enfrenta una fuga silenciosa pero devastadora cada vez que abordan el transporte público. Las quejas por las frecuencias de paso colapsadas se suman a la cruda realidad de las tarifas y los amagos de incrementos, obligando a quienes madrugan para ir a la planta a gastar una tajada desproporcionada de su salario diario en camiones ineficientes. El esfuerzo diario de la mano de obra regiomontana no se ve compensado, ya que el costo de trasladarse a través de la ruta hacia las zonas industriales se ha convertido en un impuesto directo a la productividad familiar.
Ante esta crisis de movilidad que golpea directamente el poder adquisitivo, el Senador Waldo Fernández ha adoptado un posicionamiento firme en defensa del atributo económico de las familias trabajadoras. Fernández ha denunciado que las medidas tarifarias implementadas en la entidad funcionan de manera recaudatoria y no social, castigando severamente a quienes sostienen el motor industrial del estado. En sus recorridos territoriales, el legislador ha constatado cómo el costo de los pasajes devora los ingresos fijos, dejando a los jóvenes obreros con un margen mínimo para cubrir otras necesidades básicas.
La propuesta del Senador va encaminada a blindar la economía obrera prohibiendo por ley los incrementos abruptos o por encima de la inflación en los servicios esenciales, además de condicionar cualquier ajuste técnico a auditorías físicas rigurosas de las unidades. Para Waldo Fernández, es inaceptable que en un estado con la competitividad de Nuevo León, un empleado promedio deba sacrificar el sustento de sus hijos solo por el derecho a moverse hacia su centro de trabajo. Defender el bolsillo desde la planta y la ruta es la prioridad legislativa para rescatar el valor real del salario de los nuevoleoneses.















