El auto diseñado por técnicos y académicos nacionales iniciará su producción a gran escala en 2027
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este 13 de mayo la versión final de Olinia, el primer vehículo desarrollado íntegramente en México, el cual será totalmente eléctrico y accesible para el mercado nacional. Este proyecto es el resultado del trabajo coordinado de más de 80 técnicos, técnicas y académicos mexicanos pertenecientes al Tecnológico Nacional de México, al Instituto Politécnico Nacional y a centros de investigación liderados por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. El prototipo oficial del minivehículo personal se hará público el próximo 7 de junio en Puebla, mientras que en julio se prevé la presentación de un modelo adicional destinado a la carga antes de iniciar la producción masiva.
De acuerdo con Roberto Capuano, coordinador general del proyecto, el vehículo fue diseñado para responder a las necesidades reales de movilidad de las ciudades y los pueblos del país, operando a una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora por seguridad y con la facilidad de cargarse en un enchufe convencional. La línea de producción arrancará formalmente en 2027 con una capacidad inicial de 20 mil unidades, con el objetivo de escalar a 50 mil unidades en un periodo de cuatro años. Además, el gobierno trabaja con la Secretaría de Economía en una nueva Norma Oficial Mexicana para regularizar esta categoría de vehículos y permitir que operen bajo un marco legal claro y específico.
Rosaura Ruiz, titular de la Secihti, enfatizó que Olinia busca democratizar la electromovilidad mediante un transporte sustentable, silencioso y de bajo costo que atienda los trayectos diarios de millones de mexicanos. Aunque México se ubica entre los siete principales fabricantes de automóviles a nivel global, este proyecto transforma la realidad nacional al ser la primera marca de tecnología propia desarrollada durante más de 18 meses. Finalmente, se ha identificado un alto interés de exportación en Latinoamérica, específicamente en países como Colombia, Perú, Chile y Argentina, cuyos gobiernos han dado seguimiento al avance de este hito en la soberanía tecnológica de México.















