Docentes de la entidad comparten cómo la falta de sueldos competitivos los obliga a sacrificar tiempo familiar y descanso
Docentes de diversos niveles educativos en Nuevo León han manifestado la necesidad de desempeñar hasta tres trabajos simultáneos para sostener económicamente a sus familias. A pesar de contar con décadas de experiencia y una profunda vocación, los bajos salarios en el sector educativo han forzado a los profesionales a emprender negocios propios o integrarse a la administración pública en horarios extendidos, lo que conlleva un significativo desgaste físico, emocional y la pérdida de momentos clave con sus seres queridos.
Casos particulares ilustran la realidad que enfrentan los educadores en Monterrey y su zona metropolitana:
Gabriela González, con 22 años de trayectoria, complementa su labor en el aula con un negocio de decoraciones florales para eventos sociales y la organización de viajes turísticos. La docente señala que, comparado con otras profesiones, el ingreso magisterial es insuficiente, lo que la obliga a diversificar sus actividades en sus tiempos libres con el apoyo de su familia.
Álvaro Leal, profesor del CBTIS 22, inicia su jornada antes de las seis de la mañana como coordinador de proximidad en Santa Catarina y concluye por la noche tras impartir clases frente a grupo. El docente lamenta que esta doble jornada le impidió presenciar el crecimiento y los festivales escolares de sus propios hijos, un sacrificio realizado para mantener la estabilidad económica en su hogar.
Francia Vázquez optó por el emprendimiento al abrir una estancia infantil en una propiedad secundaria. Su modelo de negocio permite que niños de primaria reciban atención y cuidados durante las tardes, generando así el ingreso adicional que su salario base no le proporciona.
A pesar de las adversidades financieras y las extensas rutinas laborales, los maestros coinciden en que su pasión por la enseñanza permanece intacta. Inspirados por sus propios educadores desde la infancia, mantienen el compromiso de motivar a las nuevas generaciones, aun cuando el sistema actual les exija esfuerzos extraordinarios fuera de las aulas para alcanzar una calidad de vida digna.















