A una semana de cumplir 80 años, el periodista deportivo presenta su libro donde revela los desafíos de narrar 17 mundiales y su visión crítica del periodismo actual
José Ramón Fernández, voz imprescindible de la televisión deportiva mexicana, presentó su nuevo libro de memorias titulado “El protagonista”. En la obra, el periodista recorre 54 años de trayectoria, desde los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 hasta el actual Mundial de 2026, detallando su constante batalla contra el monopolio televisivo en México. Durante la presentación, Fernández enfatizó que su carrera ha sido una suma de “fracasos que enseñan más que el éxito” y recordó cómo su espíritu combativo frente a Televisa le permitió innovar en formatos que hoy son estándares en la industria, combinando análisis técnico, comedia y crónicas de color.
En el texto, “Joserra” relata experiencias memorables, como compartir micrófonos con figuras de la talla de Pelé y César Luis Menotti, pero también las dificultades logísticas que enfrenta el periodismo independiente. Actualmente en ESPN, el comunicador señaló que cubrir eventos masivos sin derechos de transmisión es una labor de resistencia que obliga a buscar alternativas creativas fuera de los estadios. Sorprendentemente, el autor destacó su actual respeto mutuo con Emilio Azcárraga Jean, quien en el propio libro valida la historia de Fernández reconociéndolo como un “rival grande” necesario para dar equilibrio a la narrativa del deporte nacional.
Sobre su legado, Fernández se mostró orgulloso de haber formado a figuras que hoy dominan la pantalla, como la dupla de Christian Martinoli y Luis García, a quienes unió por primera vez en la final del Mundial 2002. No obstante, el veterano periodista lanzó una dura crítica a las mesas de debate contemporáneas, asegurando que están “avasalladas” por exfutbolistas que carecen de sentido crítico e investigación. Con la mirada puesta en su participación número 18 en Copas del Mundo, José Ramón Fernández reafirmó que el verdadero periodismo deportivo debe prepararse para confrontar el discurso oficial y las dinámicas superficiales de las redes sociales.















