HR Ratings proyecta un retorno al crecimiento del 2% condicionado a la solidez de la inversión productiva y la resiliencia del consumo interno.
La brecha entre las expectativas oficiales y el análisis técnico de las calificadoras marca el ritmo de la narrativa económica actual en México. Mientras la Secretaría de Hacienda proyecta un crecimiento optimista del 2.3% para 2026, HR Ratings ajusta la cifra al 1.50%, sugiriendo que el verdadero dinamismo del Producto Interno Bruto (PIB) se manifestará plenamente hasta el tercer año del gobierno de Claudia Sheinbaum. Este desfase subraya un entorno de incertidumbre global y volatilidad que ha limitado el impacto esperado de la relocalización de empresas, obligando a las autoridades a depender de motores internos para evitar un estancamiento prolongado.
A corto plazo, la resiliencia de la economía recae en el consumo privado, el cual se mantiene estable gracias a las transferencias sociales y la demanda de bienes básicos en los hogares de menores ingresos. Este flujo de gasto cotidiano, sumado al impulso extraordinario que representará la celebración del Mundial de Futbol 2026, se perfila como un amortiguador crítico frente a las tasas de interés elevadas y la inflación. Se espera que la derrama económica en servicios y turismo durante el torneo internacional proporcione el oxígeno necesario para sostener la actividad mientras se despejan las incógnitas sobre la política industrial del país.
Sin embargo, el retorno sostenible a tasas de crecimiento superiores al 2% exige algo más que consumo y eventos estacionales: requiere la consolidación de un eje sólido de inversión productiva. La revisión exitosa del T-MEC y la ejecución de proyectos de infraestructura estratégica son factores determinantes para convertir el potencial del nearshoring en una realidad palpable. Sin una estrategia que garantice certidumbre jurídica y logística, el crecimiento de México corre el riesgo de quedar atrapado en una inercia insuficiente, postergando la recuperación de los niveles de competitividad necesarios para enfrentar los desafíos del mediano plazo.















