El mandatario estadounidense advirtió que no aceptará que potencias extranjeras tomen el control del material radiactivo dentro de las negociaciones de paz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó formalmente su rechazo a la posibilidad de que Rusia o China asuman la custodia o control de las reservas de uranio enriquecido pertenecientes a Irán. Al ser cuestionado sobre las ofertas de mediación presentadas por Pekín y Moscú en el marco de las conversaciones para frenar el conflicto, el líder estadounidense fue tajante al declarar que no se siente “cómodo con eso”, cerrando la puerta a que potencias rivales se involucren directamente en el manejo del sensible material nuclear.
La postura de la Casa Blanca surge luego de que el gobierno de Xi Jinping expresara su disposición para hacerse cargo de unos 440 kilos del uranio iraní a fin de degradarlo, mientras que la administración de Vladimir Putin propuso un esquema de custodia similar al pactado en el acuerdo atómico de 2015. No obstante, Trump insistió en que las reservas de la nación persa —las cuales representan un riesgo global por su potencial uso para el desarrollo de armamento nuclear— no deben ser transferidas a terceros países bajo ninguna circunstancia ajena a los intereses de Washington.
El mandatario reiteró que la única salida aceptable para destrabar el conflicto y avanzar en un acuerdo diplomático definitivo implica que el uranio enriquecido sea entregado directamente a los Estados Unidos o bien sea destruido en su totalidad en territorio iraní. De acuerdo con el Ejecutivo estadounidense, cualquier proceso de eliminación o traslado deberá ejecutarse bajo la estricta vigilancia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), garantizando así que la República Islámica quede completamente desprovista de insumos estratégicos que vulneren la seguridad internacional.















