El uso de este polémico vocablo en documentos oficiales y declaraciones públicas encendió el debate sobre la deshumanización de las políticas migratorias
La Casa Blanca se encuentra en el centro de una intensa controversia política y social tras la difusión de declaraciones oficiales en las que se utilizó el término en inglés “aliens” (extranjeros/alienígenas) para referirse a las personas migrantes. La terminología empleada por el gobierno estadounidense desató una ola inmediata de críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos, activistas civiles y legisladores de la oposición, quienes catalogaron la expresión como despectiva, arcaica y deshumanizante.
El uso de esta palabra revivió un viejo debate en los Estados Unidos respecto al lenguaje que emplean las instituciones públicas para abordar la crisis migratoria. Si bien desde el punto de vista estrictamente jurídico y del código legal estadounidense el término “alien” se ha utilizado históricamente para definir a cualquier persona que no sea ciudadana o nacional de ese país, diversas administraciones previas habían girado directrices para reemplazarlo por conceptos más dignos y respetuosos, tales como “no ciudadano” o “persona indocumentada”.
Representantes de coaliciones pro-migrantes señalaron que el retorno a esta retórica no es una simple coincidencia lingüística, sino un reflejo del endurecimiento de las políticas fronterizas de la actual administración. Los críticos argumentan que el uso de palabras con connotaciones que sugieren “ajeno” o “extraño” criminaliza de forma sistemática a quienes buscan asilo o mejores condiciones de vida, alejando el enfoque de los derechos humanos y exacerbando la xenofobia y la polarización social entre los ciudadanos estadounidenses. Por su parte, portavoces de la Casa Blanca argumentaron que el uso se apegó estrictamente a las definiciones técnicas de las leyes de inmigración vigentes, descartando intenciones de índole discriminatoria.















