El presidente de Brasil comparó las movilizaciones de la CNTE con el estallido social de 2013 que desestabilizó el gobierno de Dilma Rousseff.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió de manera pública que sectores de la extrema derecha y fuerzas extranjeras podrían estar utilizando la coyuntura de la Copa Mundial de la FIFA 2026 para desestabilizar el gobierno de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo. Durante sus declaraciones oficiales, el mandatario brasileño comparó directamente las recientes movilizaciones e intensas protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en la Ciudad de México con la ola de manifestaciones masivas que sacudió a su propio país a partir de junio de 2013.
Lula señaló que el actual panorama político mexicano guarda amplias similitudes con el fenómeno social que enfrentó la entonces presidenta Dilma Rousseff en vísperas del Mundial de Brasil 2014, cuando una inconformidad inicial por el aumento de 20 centavos en las tarifas del transporte público fue capitalizada por grupos de oposición. El líder sudamericano recordó que aquel estallido contra el gasto público deportivo sirvió como plataforma política para que la extrema derecha tomara las calles, detonando un proceso de desgaste institucional que culminó dos años más tarde con el juicio político y la destitución de Rousseff.
Ante este escenario, el jefe del Ejecutivo brasileño sugirió de forma abierta la posibilidad de que intereses externos a México estén operando detrás de la agenda de los manifestantes para empañar la organización del torneo de futbol, afirmando textualmente que a veces piensa que “está la mano de alguien, y tal vez ni siquiera sea mexicano”. Las declaraciones de Lula da Silva añaden un componente de tensión diplomática y debate ideológico a la inauguración de la justa mundialista, en un momento donde la capital mexicana mantiene despliegues de seguridad por los plantones y bloqueos en vialidades estratégicas.















