El organismo rector del fútbol intensifica la cooperación con las autoridades mexicanas para bloquear transmisiones ilícitas y proteger los derechos de transmisión rumbo a la justa de 2026
A escasas semanas de que comience la Copa Mundial de la FIFA 2026, el combate a los delitos digitales ha tomado máxima prioridad en la agenda de los organizadores. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ha puesto bajo la mira las redes de streaming ilegal y la retransmisión no autorizada de los partidos, solicitando formalmente el respaldo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y de instituciones como el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). El objetivo primordial es desplegar una agresiva campaña nacional que alerte a los aficionados sobre los graves riesgos que implica el consumo de señales digitales apócrifas.
La principal preocupación de las autoridades radica en las vulnerabilidades de ciberseguridad a las que se exponen los usuarios al acceder a páginas web o aplicaciones piratas para ver el torneo de forma gratuita. Los expertos técnicos advierten que estas plataformas operan frecuentemente como fachadas para la distribución de malware, el robo de identidad, la clonación de datos financieros y el secuestro virtual de dispositivos. Por tal motivo, la FIFA y el Gobierno federal buscan que la Profeco emita alertas oficiales en sus canales y en la Revista del Consumidor, orientando a la población a sintonizar únicamente a los canales oficiales y licenciatarios autorizados.
Este cerco a la piratería en internet forma parte del operativo integral “Copa Mundial de la FIFA 2026 – Mundial Social”, bajo el cual el IMPI ya posee facultades legales para solicitar de forma inmediata a las plataformas digitales e industrias de telecomunicaciones la baja y el bloqueo en tiempo real de cualquier transmisión ilícita. Las autoridades mexicanas recordaron que estas medidas no solo salvaguardan los derechos de propiedad intelectual de los patrocinadores comerciales del magno evento, sino que protegen la economía familiar frente a fraudes electrónicos que suelen proliferar durante la euforia mundialista.















