Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 han registrado un insólito desabastecimiento de preservativos apenas tres días después de su inicio. La Fundación Milano Cortina confirmó que los 10,000 profilácticos destinados a los atletas fueron retirados de los dispensadores en tiempo récord, superando cualquier expectativa logística. Sin embargo, el fenómeno no responde únicamente a la actividad sexual en la Villa Olímpica, sino a un mercado secundario: varios deportistas han puesto los condones a la venta en internet como artículos de colección, alcanzando precios de hasta 105 euros por unidad.
La organización ha sido tajante al informar que no repondrá el inventario de preservativos, dejando a los deportistas con un promedio de apenas cuatro unidades por persona para el resto de la competición. “La demanda ha sido mayor de lo esperado”, admitieron fuentes oficiales al diario Corriere della Sera, señalando que muchos atletas simplemente los recogen como un souvenir oficial de los Juegos. Esta situación ha generado controversia entre las delegaciones, quienes ahora enfrentan un problema de salud preventiva que no estaba previsto en el manual de crisis de la sede italiana.
A la par de este escándalo, el ambiente en la Villa se ha visto sacudido por revelaciones personales que han captado la atención de la prensa internacional. El esquiador noruego Sturla Holm Laegreid protagonizó el momento más polémico de la semana al confesar públicamente una infidelidad tras ganar la medalla de bronce, aprovechando las cámaras para pedir perdón a su pareja. Entre confesiones sentimentales y la reventa de suministros médicos, los Juegos de Invierno 2026 están generando tantos titulares por lo que sucede en los dormitorios como por lo que ocurre en las pistas de nieve.















