Washington confirmó el 1 de julio que no renovará el T-MEC por 16 años y exige cambios; el tratado sigue activo pero bajo revisiones anuales, con una nueva ronda negociadora México-EE.UU. programada para el 20 de julio.
El presidente Donald Trump cerró la puerta a la renovación automática del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá el 1 de julio, en una decisión que supone un giro radical frente a la postura que el propio mandatario adoptó en 2020 cuando promovió el acuerdo y lo calificó como el mejor pacto comercial de la historia. A través de la Oficina del Representante Comercial (USTR), Washington informó que no aceptó renovar el tratado en su forma actual tras una reunión virtual con sus socios norteamericanos, aunque aclaró que el T-MEC permanecerá en vigor mientras se dilucidan las diferencias o hasta que alguna de las partes decida abandonarlo.
El representante comercial Jamieson Greer señaló en declaraciones previas al anuncio que la administración considera que existen problemas sustanciales que deben corregirse, especialmente en lo relativo a los desequilibrios comerciales que Estados Unidos mantiene con México y Canadá. En lugar de renovar el acuerdo por 16 años, la opción elegida es realizar revisiones anuales, lo que en la práctica significa abrir un ciclo indefinido de negociaciones que genera incertidumbre para las industrias automotriz, agrícola y energética que dependen de las cadenas de suministro continentales y los aranceles preferenciales.
La decisión tiene implicaciones económicas de gran alcance: el T-MEC ha sido el motor de un comercio intrarregional que superó 1.6 billones de dólares en 2024, y los tres países socios concentran cerca de un tercio del PIB mundial. Como señal de que el proceso continuará, se anunció que Estados Unidos y México celebrarán una tercera ronda de negociaciones bilaterales durante la semana del 20 de julio para abordar las deficiencias identificadas por Washington.














