El Congreso del Estado descarta las modificaciones tras un dictamen del TEPJF sobre paridad de género, dejando intactas las reglas vigentes para 2027.
El acuerdo político para la reforma electoral en Nuevo León se derrumbó abruptamente luego de que un fallo de la Sala Superior del TEPJF sobre la paridad de género en Jalisco invalidara los criterios que servían de base para el consenso local. La propuesta en el estado dependía de un sistema de “bloques de competitividad” similar al rechazado por el tribunal federal, el cual consideró improcedente fijar candidaturas exclusivas para mujeres en ciertos municipios. Ante el riesgo inminente de que la ley local fuera tumbada en los tribunales, los legisladores de las distintas bancadas decidieron pausar y desechar definitivamente las modificaciones.
El pacto que mantenían las fracciones del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC) incluía un complejo intercambio de intereses de cara al proceso electoral de 2027. Por un lado, buscaba otorgar a los partidos la libertad de elegir el género de sus candidatos a las alcaldías; por el otro, la bancada de MC impulsaba una polémica adenda para permitir que el gobernador pudiera ausentarse de su cargo hasta por 180 días sin necesidad de solicitar licencia al Congreso.
Tras un tenso receso de más de tres horas, las Comisiones Unidas de Legislación formalizaron la clausura de los trabajos sin aprobar ningún dictamen. Con este desenlace, la reforma electoral quedó formalmente sepultada para el próximo periodo, dejando sin efecto los acuerdos políticos y manteniendo intactas las reglas vigentes en el estado.















