Washington eleva la tensión diplomática al denunciar actividades atómicas encubiertas por parte de Pekín.
El gobierno de Estados Unidos emitió una contundente advertencia este 18 de febrero, señalando que está preparado para retomar sus pruebas nucleares si el régimen de China persiste en realizar ensayos atómicos de manera encubierta. Según informes de inteligencia estadounidenses, Pekín habría estado llevando a cabo actividades de bajo rendimiento en su centro de pruebas de Lop Nur, violando los estándares internacionales de transparencia y seguridad global.
Esta declaración marca un punto de inflexión en la política de defensa de Washington, que ha mantenido una moratoria sobre ensayos nucleares reales desde la década de los noventa. Las autoridades norteamericanas subrayaron que la estabilidad del orden internacional depende del cumplimiento mutuo de los tratados de no proliferación, advirtiendo que cualquier avance armamentístico no declarado por parte de sus adversarios será respondido con una modernización equivalente de su propio arsenal.
La escalada de tensión entre ambas potencias ha generado preocupación en la comunidad internacional, ante el temor de una nueva carrera armamentista nuclear. Mientras China niega las acusaciones calificándolas de infundadas, el Departamento de Estado de EE. UU. insiste en que la reciprocidad es clave para la seguridad nacional, dejando claro que el país no se quedará rezagado si las normas de control de armas son ignoradas por el gigante asiático.















