En una zona residencial al sur de Tampico, rodeada de jardines, casas de varios niveles y avenidas de intenso tránsito, persiste un vestigio único del pasado prehispánico huasteco. Se trata de una plataforma ceremonial ubicada en la colonia Las Flores, en la esquina de las calles Chairel y Azahar, a pocos metros de una de las principales arterias comerciales de la ciudad.
La estructura, construida con estuco y tierra, formó parte de un centro ceremonial que alcanzó entre seis y quince metros de altura y que en su cima albergaba edificaciones de palma y madera. Data de entre los años 1000 y 1250 después de Cristo y hoy se encuentra completamente integrada al entorno urbano, rodeada por viviendas particulares, muchas de ellas pertenecientes a sectores de alto poder adquisitivo.
De acuerdo con el historiador José Antonio Cruz Álvarez, egresado de la UNAM, este sitio es el único vestigio arqueológico del país localizado en medio de casas particulares. Los registros indican que fue descubierto en 1890, posiblemente por ingleses que operaban un hospital cercano y que exploraron la zona en busca de tesoros, mucho antes de que la colonia quedara totalmente urbanizada.















