A más de un mes de iniciado el año, el Presupuesto 2026 de Nuevo León permanece bloqueado debido a un choque frontal por el nivel de endeudamiento. El Gobierno estatal solicitó originalmente un techo de financiamiento de 13,744 millones de pesos (aproximadamente el 15% de sus ingresos) para concluir proyectos como las Líneas 4 y 6 del Metro. Sin embargo, esta cifra choca con la política de austeridad de la Presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia de Morena, quienes calificaron la deuda de “muy alta” y exigieron ajustes drásticos en el gasto operativo del estado para otorgar sus votos.
Desde el centro del país, la Federación ha marcado límites claros basados en la Ley de Disciplina Financiera, presionando al estado para que reduzca su dependencia del crédito. Ante la falta de acuerdos, el secretario de Gobierno, Miguel Flores, calificó la intervención federal como una falta de comprensión hacia la dinámica económica de Nuevo León; no obstante, la administración de Samuel García terminó por ceder parcialmente, enviando una propuesta de ajuste para bajar el tope de deuda al 10% en un intento por destrabar los recursos y evitar la parálisis de la obra pública.
Pese a la reducción ofrecida, la oposición local y Morena mantienen el Paquete Fiscal entrampado, exigiendo también recortes del 50% en publicidad y viáticos para sanear las cuentas estatales. Mientras el Ejecutivo insiste en que el crecimiento de Nuevo León justifica un trato financiero diferenciado, la Federación mantiene su postura: no habrá aval para un presupuesto que comprometa la estabilidad de las finanzas públicas a largo plazo. La incertidumbre persiste, obligando al Estado a operar bajo una reconducción presupuestal que limita su capacidad de maniobra.















