Luis Fernando Ramírez González, de 23 años, cerró ayer un capítulo fundamental de su vida al presentar su tesis de Producción Cinematográfica Digital en la UDEM y realizar el tradicional toque de campana. El joven, quien desde la infancia soñaba con dedicarse al cine, tiene ahora una meta clara: escribir y producir una película centrada en su proceso de recuperación tras el atentado del 18 de enero de 2017 en el Colegio Americano del Noreste, donde recibió un disparo en la cabeza que casi le cuesta la vida. «No del tiroteo, sino más de mi recuperación y de todo el proceso que llevó», explica Luis, enfatizando que el proyecto abordará el acompañamiento de su familia, terapeutas y médicos, más que el incidente mismo.
El camino hacia la graduación representó un doble esfuerzo para Luis Fernando, quien fue una de las tres víctimas estudiantiles de aquel trágico suceso que paralizó Monterrey hace ocho años. Tras una prolongada hospitalización, el entonces adolescente de 16 años fue dado de alta casi sin poder moverse, pasando un año completo fuera de la escuela concentrado en terapias físicas. En agosto de 2018 ingresó a la Prepa Valle Alto en silla de ruedas con apoyo de una enfermera, pero su tenacidad lo llevó a ponerse de pie y volver a caminar para el siguiente semestre.
Sus padres, Fernando Ramírez y Aurora González, hablan con profunda admiración de la fortaleza de su hijo. Aurora destaca que, pese a las dificultades motrices que persisten, Luis siempre buscó soluciones: «Le costaba más, sobre todo un cineasta que tiene que cargar cámara y agacharse, y él a veces no podía hacer todo eso, nos pedía ayuda», recuerda la madre. «Pero no dejó de insistir con la carrera, y si le tenía que costar el doble de tiempo teclear algo, lo tecleaba con una mano y lo hacía». El atentado, perpetrado por un compañero de tercero de secundaria, también cobró la vida de la maestra Cecilia Solís Flores e hirió a las alumnas Ana Cecilia Díaz y Mariel Chávez.















