Waldo Fernández denuncia que la parálisis presupuestaria cuesta caro a las familias.
Desde la llegada de la actual administración estatal, Nuevo León no ha contado con un Presupuesto aprobado, una situación inédita que ha dejado al estado atrapado en la improvisación y la reconducción presupuestal. El documento que debería ordenar el gasto público se ha convertido en una herramienta política del conflicto entre PRI, PAN y Movimiento Ciudadano.
Para el senador Waldo Fernández, esta parálisis refleja un triunfalismo oficial vacío y una superficialidad gubernamental que ignora las consecuencias reales para la gente. La falta de acuerdos no es un asunto técnico, sino una muestra de indiferencia que pega en el bolsillo de los nuevoleoneses, al frenar inversiones, programas y obras necesarias para mejorar su calidad de vida.
Waldo ha insistido en la importancia de escuchar las necesidades y problemáticas de la gente, y busca conciliar para que todos salgamos adelante. Gobernar, afirma, no es posar como el justiciero para redes sociales, ni confrontar, sino poner el interés público por encima de cálculos políticos, porque la gente debe vivir con dignidad y no pagar el costo del pleito entre poderes.















