Waldo Fernández denuncia aumentos arbitrarios y llama a poner orden donde hoy hay pura pose.
En Nuevo León, el cobro del Impuesto Predial se ha convertido en un reflejo de la ineficiencia gubernamental. Este gravamen ha sido utilizado históricamente como una herramienta política y no técnica, permitiendo a alcaldes postergar incrementos por conveniencia electoral y después imponer alzas abruptas que afectan directamente el bolsillo de las familias.
El senador Waldo Fernández ha señalado que estos aumentos —que en años recientes han llegado hasta el 40 por ciento— representan una indiferencia que pega en el bolsillo de los nuevoleoneses, especialmente en un contexto donde el costo de vivir en el estado sigue en aumento. Para el legislador, el predial se cobra como si “jalaran bien” los servicios públicos, cuando la realidad es otra, evidencia un gobierno que prefiere pintar la casa en lugar de arreglarla.
Frente al triunfalismo oficial y la superficialidad de los gobernantes de Nuevo León, Waldo viene a escuchar las necesidades y problemáticas de la gente, y a conciliar para que todos salgamos adelante. Su postura es clara: la gente debe vivir con dignidad, y eso no se logra con impuestos improvisados ni con gobiernos que viven en una especie de “Imagilandia”.















