Durante la temporada navideña, muchas personas experimentan una mezcla de felicidad y añoranza, un fenómeno que tiene explicación científica. Según especialistas, el fortalecimiento de los vínculos afectivos activa memorias emocionales ligadas a la infancia y a tradiciones familiares.
El investigador Gabriel Gutiérrez Ospina, de la UNAM, explicó que la nostalgia no es necesariamente una emoción negativa, sino una forma de recordar con afecto momentos significativos del pasado. Esta evocación refuerza el sentido de pertenencia y contribuye al bienestar emocional.
Incluso en contextos familiares complejos, la Navidad suele generar actitudes de cuidado colectivo, como compartir alimentos o intercambiar regalos. Estas conductas fortalecen la cohesión social y explican por qué esta época del año tiene un impacto emocional tan profundo.















