La inflación en México mostró una desaceleración durante la primera quincena de diciembre de 2025, al ubicarse en 3.72 por ciento anual, dentro del rango objetivo del Banco de México. Este resultado se explicó principalmente por la caída en los precios no subyacentes, especialmente frutas y verduras, que contribuyeron a moderar el avance general de los precios.
En términos quincenales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.17 por ciento, por debajo de lo previsto por el mercado. La inflación no subyacente descendió 0.30 por ciento, mientras que los energéticos registraron un ligero incremento. En contraste, la inflación subyacente, que refleja la tendencia de largo plazo, se mantuvo elevada en 4.34 por ciento anual, aunque mostró una leve disminución respecto al periodo previo.
Entre los productos con mayores alzas destacaron el transporte aéreo y los servicios turísticos, mientras que alimentos como el jitomate, el huevo y el pollo bajaron de precio. Analistas consideran que este alivio inflacionario podría permitir al banco central evaluar recortes a la tasa de interés en 2026, luego de cerrar 2025 en 7 por ciento.















