El presidente Vladímir Putin recibió este miércoles al canciller cubano, Bruno Rodríguez, con el objetivo de formalizar un plan de rescate ante la crítica parálisis energética que sufre la isla. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reafirmó la intención de suministrar petróleo al régimen castrista, una medida urgente tras la suspensión de vuelos rusos a La Habana y el racionamiento extremo en servicios básicos cubanos. Rusia calificó la situación de “antihumana” y atribuyó la crisis al endurecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos tras las recientes acciones militares en la región.
A pesar de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre imponer aranceles como represalia por esta cooperación, el Kremlin descartó que el apoyo a Cuba sea una ficha de cambio en la mesa de negociaciones. Peskov enfatizó que las conversaciones para la paz en Ucrania, que actualmente se desarrollan en Suiza con mediación de Washington, son asuntos independientes de su relación estratégica con el Caribe. El gobierno ruso busca reactivar el envío de crudo, que no se realizaba de forma masiva desde inicios de 2025, para aliviar el asedio financiero que enfrenta su aliado.
La visita sorpresa de Rodríguez a Moscú subraya la desesperación del gobierno cubano, que ha implementado servicios mínimos en hospitales y teletrabajo obligatorio ante la falta de combustible. Por su parte, la portavoz de Exteriores, María Zajárova, expresó una “firme solidaridad” frente a la presión exterior sin precedentes que vive La Habana. Con esta reunión, Rusia envía un mensaje de resistencia diplomática, asegurando que mantendrá el desarrollo de sus relaciones con “la nación hermana” sin ceder a las advertencias de la Casa Blanca.















