Apagones, falta de combustible y tensiones políticas presionan al sistema energético
La escasez de energía eléctrica en Cuba se ha convertido en uno de los principales factores de presión social y económica, con apagones programados que impactan servicios básicos como agua, comunicaciones y refrigeración. La situación es seguida diariamente por la población a través de reportes oficiales que informan horarios y niveles de afectación del sistema eléctrico nacional.
El déficit de generación responde a múltiples factores: limitaciones de combustible, fallas técnicas y decisiones de priorización energética hacia sectores productivos. El propio gobierno ha reconocido que parte del suministro se ha destinado a reactivar industrias, agricultura y centros exportadores, mientras hospitales y servicios médicos críticos reciben atención preferente.
Especialistas del sector señalan también el impacto del embargo estadounidense en la importación de diésel y fuel necesarios para la generación distribuida instalada desde 2005. Aun así, trabajadores de plantas como la termoeléctrica Antonio Guiteras mantienen operaciones mediante innovación técnica y sustitución de piezas, en medio de un sistema que opera al límite de su capacidad.















