Busca gobierno mexicano la transparencia nutrimental absoluta.
La prórroga hasta el 1 de enero de 2028 para la tercera fase de la NOM-051 marca un hito fundamental en la política de salud pública mexicana. Al endurecer los criterios establecidos en la Tabla 6 de perfiles nutrimentales, esta etapa trasciende la mera señalización de excesos para consolidar un sistema de información sin concesiones. La transición hacia parámetros más estrictos en calorías, azúcares, grasas y sodio, sumada a la inclusión de componentes naturales, responde a la urgente necesidad de frenar las epidemias de sobrepeso y obesidad que aquejan al país, obligando a la industria a una reconfiguración profunda de sus fórmulas.
Más allá del impacto técnico en el diseño de los empaques, el endurecimiento de la regulación sobre edulcorantes representa una victoria crucial para la protección de la infancia. Al intensificar las leyendas precautorias, el Estado reconoce que la prevención debe comenzar por el consumo consciente desde edades tempranas, eliminando la ambigüedad que a menudo rodeaba a los productos denominados “cero” o “light”. Este cambio exige una comunicación transparente que no deje lugar a dudas sobre la calidad nutricional de los alimentos procesados, trasladando el poder de decisión al consumidor final a través de sellos claros y severos.
El periodo de gracia otorgado a los productores no debe interpretarse como un retroceso, sino como una última ventana de oportunidad para que el mercado se adapte a las nuevas exigencias de una sociedad cada vez más informada y vigilante. A medida que nos acercamos al 2028, la implementación de estas medidas obligará a las empresas a priorizar la salud sobre la mercadotecnia tradicional. En última instancia, esta tercera fase de la NOM-051 no solo es una norma de cumplimiento, sino un instrumento indispensable para construir un entorno alimentario que favorezca el bienestar colectivo sobre el interés comercial inmediato.















