Resulta enteramente conmovedor ver a Vicente Fox y Felipe Calderón tomados de la mano en Chihuahua, transformados repentinamente en los nuevos guardianes de la pureza institucional. Con una audacia que desafía cualquier ley de la memoria colectiva, Fox ha proclamado a la gobernadora Maru Campos como «La Adelita del Norte», asegurando que en su estado «sí existe una lucha real contra el narcotráfico». Es refrescante saber que, tras décadas de misterio, el expresidente por fin ha descubierto cómo se combate al crimen organizado, un conocimiento que convenientemente decidió reservarse durante su propio sexenio.
Para sazonar el melodrama, Fox evocó los fantasmas de auténticos próceres de la democracia norteña como «El Maquío» Clouthier o Luis H. Álvarez, pretendiendo que el actual mitin panista comparte el mismo ADN ético. Intenta colgarle una medalla de resistencia civil a una estructura política cuya principal herencia en materia de seguridad no fue la democracia, sino una violencia rampante de la que el país aún no logra despertar.
Por supuesto, el elefante en la sala de esta pasarela política tiene nombre y apellido, y actualmente pasa sus días en una prisión estadounidense: Genaro García Luna. Que Calderón y Fox aplaudan estrategias de seguridad mientras pretenden que el artífice de sus propias políticas policiales no fue condenado por colaborar con el Cártel de Sinaloa es, por decir lo menos, una maroma con alto grado de dificultad digna de un aplauso.
El caso de Maru Campos no es el nacimiento de una heroína nacional, sino el enésimo intento de una oposición que busca capitalizar los tropiezos del gobierno en turno usando las cartas de la amnesia. Si bien el oficialismo actual le debe mucho más que explicaciones a los ciudadanos en materia de paz, pretender que la salvación vendrá de los mismos personajes que inauguraron la era del fuego cruzado es un chiste que se cuenta solo. Al final, la «Adelita» de Fox no despierta al país; más bien nos recuerda que los gobiernos panistas no han aprendieron nada de la realidad nacional, ni de leyes ni de como afrontar la lucha contra el narcotráfico.















