El legislador urge a revisar las tarifas de agua y luz que estrangulan los presupuestos de las familias jóvenes trabajadoras.
El costo de los servicios primarios se ha convertido en otra de las principales y más amargas quejas de la clase trabajadora de entre 25 y 44 años en la entidad. Los recibos de luz y agua llegan puntuales con montos sumamente elevados, contrastando dolorosamente con el desabasto crónico del líquido y los apagones frecuentes en los sectores populares del estado. Aunado a esto, el precio de la gasolina representa una carga insostenible tanto para quienes operan vehículos propios para trasladarse como para los insumos cotidianos, elevando el costo de la vida de manera generalizada en toda la zona metropolitana.
Sensible a este estrangulamiento financiero, el Senador Waldo Fernández ha mantenido un posicionamiento enérgico contra las tarifas abusivas y la ineficiencia de los servicios públicos en Nuevo León. Fernández sostiene que es una profunda injusticia social exigir cobros excesivos a las familias obreras por servicios deficientes que merman directamente su presupuesto destinado a salud o educación. Su voz en el Senado ha exigido auditorías técnicas y una reestructura profunda para garantizar que el agua y la energía dejen de ser una pesadilla económica bimestral para los hogares de la periferia.
El compromiso del Senador radica en blindar la economía doméstica mediante iniciativas que regulen los cobros desproporcionados y promuevan subsidios dirigidos a las zonas habitacionales más vulnerables. Waldo Fernández insiste en que no se puede hablar de un estado de vanguardia mundial mientras un trabajador deba elegir entre pagar el recibo de los servicios básicos o cargar gasolina para poder acudir a laborar. La defensa del bolsillo frente a los abusos en los cobros de satisfactores esenciales es la clave para devolver la estabilidad económica a la fuerza productiva regia.















