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El tomate se convierte en el nuevo símbolo de la crisis de asequibilidad en EE. UU.

Con un incremento del 40% anual, el encarecimiento de este insumo básico asesta un duro golpe a los bolsillos de los consumidores y a los márgenes de los restaurantes

El tomate, un ingrediente omnipresente desde las hamburguesas de comida rápida hasta la alta cocina, ha adquirido un nuevo rol en Estados Unidos: transformarse en el recordatorio más severo de la persistente inflación. Según el último Índice de Precios al Consumidor (IPC), el costo de este producto se disparó un 40% en comparación con el año anterior, superando por amplio margen los incrementos de otros alimentos que ya presionaban el presupuesto familiar, como el café (18.5%), los cortes de carne de res (17.8%) y los mariscos congelados (12%).

A la par de factores climáticos que mermaron los cultivos, los analistas atribuyen esta escalada de precios a dos pilares de la política económica de la administración de Donald Trump: el conflicto armado en Irán —que disparó los costos globales del combustible y el transporte— y un giro radical en la política comercial. En julio del año pasado, Washington se retiró del acuerdo que permitía la importación libre de aranceles de tomate mexicano, país que provee la mayor parte del consumo estadounidense. Al llegar las cosechas de finales de invierno y primavera, el producto fue gravado con un arancel del 17%, lo que provocó que la recaudación federal por este concepto saltara de apenas 16,424 dólares en 2024 a casi 4.6 millones de dólares en la actualidad.

Tormenta perfecta: “Es una combinación crítica de política comercial, clima extremo y tensiones en Medio Oriente”, señaló Usha Haley, economista de la Universidad de Wichita State. Aunque los productores locales aplaudieron el arancel para frenar la competencia, el impacto se ha trasladado por completo al consumidor final, registrándose precios de hasta 8 dólares por libra en los supermercados.

El impacto financiero es aún más severo para la industria restaurantera. De acuerdo con la firma de análisis MarginEdge, variedades como el tomate grape (uva) registraron aumentos de hasta el 65% en cuestión de un mes. Cadenas comerciales como Snarf’s Sandwiches, con presencia en Colorado, Misuri y Texas, reportaron que el costo por caja de tomate se triplicó en un año al pasar de 27 a 93 dólares, lo que representa un gasto imprevisto de 1.7 millones de dólares anuales para la empresa. Aunque especialistas de la Universidad de Lehigh estiman que los precios podrían estabilizarse una vez que comience la cosecha del producto nacional, el fenómeno ha consolidado al tomate como el rostro más visible del encarecimiento de la vida en la Unión Americana.

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