El gobierno guatemalteco solicitó formalmente el apoyo del Pentágono para ejecutar operaciones armadas tácticas contra los cárteles en su territorio
El gobierno de Guatemala, encabezado por el presidente Bernardo Arévalo, aceptó y solicitó formalmente la intervención de las fuerzas armadas de los Estados Unidos para llevar a cabo operaciones militares conjuntas en territorio nacional. Según un informe exclusivo publicado por el diario estadounidense The New York Times, la administración del país centroamericano envió una carta oficial dirigida a Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE. UU., en la que pide explícitamente “cooperación en operaciones dirigidas por las fuerzas de seguridad guatemaltecas contra organizaciones de tráfico de drogas”.
Este giro en la política de seguridad nacional representa un cambio histórico y sin precedentes en la relación bilateral de ambos países. El reporte del medio neoyorquino detalla que la solicitud abre la puerta para que el Pentágono despliegue aeronaves, drones y capacidades de ataque en misiones coordinadas en suelo guatemalteco. La justificación de las autoridades del país centroamericano radica en la necesidad de contrarrestar el avance del crimen organizado y los cárteles transnacionales que utilizan las fronteras y zonas selváticas como rutas clave hacia México y los Estados Unidos.
El acuerdo se alinea directamente con la estrategia estadounidense “Cinturón de Fuego” y el reciente incremento de la actividad militar del Comando Sur en el Pacífico y el Caribe. Mientras los sectores de defensa de Washington ven esta cooperación como una oportunidad crucial para neutralizar los flujos logísticos del narcotráfico desde su origen en Centroamérica, el anuncio ha comenzado a levantar debate en la región respecto a los límites de la soberanía nacional y el alcance que tendrán las tropas norteamericanas en tierra durante las operaciones de combate directo.















