Con una formación matemática y filosófica, el pontífice sitúa el debate ético de la era digital en el centro de la doctrina social de la Iglesia
El Papa León XIV presentó oficialmente en el Aula del Sínodo su primera encíclica doctrinal, titulada Magnifica humanitas. En el documento de aproximadamente 200 páginas, firmado el pasado 15 de mayo en conmemoración del 135.º aniversario de la histórica Rerum novarum, el nuevo pontífice lanzó un enérgico llamado global para “desarmar la inteligencia artificial”, advirtiendo que la humanidad se encuentra en una transición tan profunda como la Revolución Industrial, pero acechada por riesgos de colonialismo digital, vigilancia masiva, precarización laboral y nuevas formas de guerra automatizada.
El texto establece con firmeza que la tecnología no es neutral, sino que refleja los sesgos e intereses de quienes la financian y controlan. En el ámbito de la seguridad internacional, León XIV equiparó el peligro actual de la IA con la amenaza nuclear del siglo XX, criticando duramente el desarrollo de armas autónomas y demandando la superación de la teoría de la “guerra justa”. “Ningún algoritmo puede hacer que una guerra sea moralmente aceptable”, sentencia la encíclica, la cual rechaza el paradigma tecnocrático que subpedita las decisiones políticas y sociales a criterios de mera eficiencia económica.
A nivel social y económico, el Papa denunció que la infraestructura detrás de la inteligencia artificial está generando “nuevas formas de esclavitud”, haciendo hincapié en la explotación humana y el deterioro ambiental asociados a la extracción de tierras raras para dispositivos tecnológicos. En un acto de profunda autocrítica institucional, el líder católico pidió “sinceramente perdón” por el retraso histórico con el que la Iglesia condenó el sistema esclavista en el pasado. Asimismo, alertó sobre las “nuevas tierras raras del poder”, refiriéndose a la apropiación masiva de datos personales y conductuales por parte de corporaciones y gobiernos.
Finalmente, la encíclica propone una “ecología de la comunicación” para blindar el pensamiento crítico y la verdad frente a los algoritmos que moldean conductas, llamando a la juventud a educarse incluso en el “ayuno de la IA” para preservar la capacidad de dudar y construir relaciones humanas reales. A través de cinco “vías de responsabilidad”, León XIV concluye su mensaje instando a la comunidad internacional a construir marcos regulatorios estrictos y una gobernanza multilateral que garantice que el desarrollo tecnológico permanezca subordinado a la dignidad humana.















