El presidente estadounidense afirmó que la tregua y el bloqueo marítimo continuarán vigentes hasta que se concrete un pacto definitivo, el cual promete que será superior al acuerdo de 2015
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que las conversaciones encaminadas a un acuerdo de paz con Irán avanzan de manera “ordenada y constructiva”. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense compartió una actualización sobre el estatus de los esfuerzos diplomáticos en Oriente Medio, aclarando que, aunque el proceso marcha por buen camino, ha instruido formalmente a sus equipos de negociación para que no apresuren la firma de un convenio, bajo la premisa de que “el tiempo está de nuestro lado”.
Trump enfatizó que la presión económica y estratégica no disminuirá de forma anticipada. De acuerdo con el Ejecutivo, el severo bloqueo marítimo impuesto por las fuerzas estadounidenses sobre los puertos iraníes se mantendrá en plena vigencia y sin modificaciones operativas hasta que un acuerdo formal sea alcanzado, certificado por completo y firmado por ambas naciones. “Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores!”, sentenció el líder republicano, quien catalogó la actual dinámica de comunicación con Teherán como “profesional y productiva”, reiterando que Irán bajo ninguna circunstancia podrá desarrollar o adquirir armamento nuclear.
Filtraciones sobre el borrador de la negociación sugieren que el potencial acuerdo interino contempla un alto el fuego de 60 días, el levantamiento parcial de exenciones petroleras, la descongelación de fondos económicos iraníes y la reapertura al libre tránsito comercial del estratégico estrecho de Ormuz. Pese a que legisladores de la facción republicana han vertido duras críticas contra el pacto al considerar que Washington está otorgando demasiadas concesiones tras el despliegue militar, Trump salió en defensa del diálogo bilateral, asegurando que los términos negociados serán infinitamente superiores al pacto nuclear firmado en 2015 por la administración de Barack Obama, al cual volvió a calificar como uno de los peores tratados en la historia del país.















