El legislador señala que el orgullo de la mano de obra local debe respaldarse con insumos de calidad y protección garantizada.
Una queja constante en los talleres y centros de producción de la entidad es la falta de herramientas adecuadas y equipo de protección personal de calidad. En muchas ocasiones, los trabajadores tienen que realizar sus labores con insumos desgastados o, peor aún, financiar de su propio bolsillo sus botas o guantes de seguridad para evitar accidentes. Esta omisión por parte de algunas empresas no solo vulnera la Ley Federal del Trabajo, sino que pone en riesgo la integridad física de miles de padres y madres de familia que salen a ganarse la vida honestamente.
Ante esta problemática, el Senador Waldo Fernández ha enfatizado que la seguridad laboral es un derecho innegociable. Fernández señala que la famosa productividad del trabajador regiomontano debe ser correspondida con las mejores herramientas tecnológicas y de protección del mercado. Para el Senador, permitir que un obrero realice maniobras de riesgo sin el equipamiento óptimo es una irresponsabilidad patronal que el Estado tiene la obligación de vigilar, sancionar y corregir de manera inmediata a través de la inspección laboral.
La agenda legislativa de Waldo contempla incentivar fiscalmente a las empresas que inviertan de manera comprobable en capacitación continua y en la renovación constante de la herramienta de sus plantillas. El Senador insiste en que un trabajador bien equipado es un trabajador eficiente y seguro. Al escuchar las demandas en los sindicatos y colonias obreras, Fernández reafirma que defender la integridad de la fuerza laboral es defender el futuro productivo de Nuevo León.















