El presidente de EE. UU. frenó la operación armada de último minuto tras recibir señales de Teherán para avanzar en un acuerdo definitivo
En un giro drástico para la geopolítica global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la cancelación de un ataque militar que las Fuerzas Armadas de su país tenían programado ejecutar este martes contra objetivos estratégicos en Irán. A través de un mensaje difundido en sus canales oficiales, el mandatario estadounidense justificó la suspensión de la ofensiva bélica al revelar que su administración ha comenzado a recibir propuestas firmes y de alta relevancia por parte del gobierno de Teherán. “Las negociaciones son serias”, afirmó el jefe del Ejecutivo, abriendo una ventana de oportunidad a la vía diplomática.
El amago de intervención armada, que se encontraba prácticamente listo para ser ejecutado por el Pentágono bajo la coordinación del secretario de Guerra, Pete Hegseth, se perfilaba como la respuesta definitiva de la Casa Blanca ante el estancamiento de los diálogos sobre el programa nuclear y de seguridad en el Medio Oriente. Apenas el fin de semana, tras concluir su gira oficial por Beijing, Trump había lanzado un severo ultimátum advirtiendo a las autoridades iraníes que “el tiempo se estaba acabando”. Sin embargo, el mandatario detalló que la decisión de detener los bombardeos se tomó al considerar que el costo humano y las repercusiones globales no eran proporcionales, especialmente ahora que existen intenciones reales de pactar.
La sorpresiva declaración de Trump ha generado un inmediato alivio en los mercados internacionales y entre las principales potencias globales, que veían con profunda preocupación el estallido de un conflicto a gran escala. Aunque las tensiones entre Washington y Teherán se mantienen en un punto crítico, el freno a la operación del martes establece una tregua temporal para que los negociadores de ambos países retomen las mesas de discusión. Fuentes de la Casa Blanca reiteraron que, si bien la prioridad actual es alcanzar un acuerdo histórico por la vía pacífica, los planes de contingencia militar e inteligencia permanecen activos en caso de que Irán decida romper los nuevos compromisos asumidos.















