La OMS declara la emergencia de salud pública ante una cepa atípica para la que no existen vacunas ni tratamientos específicos, elevando el riesgo de propagación regional
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado formalmente una emergencia de salud pública de importancia internacional tras la propagación de un alarmante brote de virus del Ébola en la República Democrática del Congo (RDC). La situación ha encendido las alarmas de la comunidad sanitaria global debido a que corresponde a la cepa Bundibugyo —detectada en la provincia oriental de Ituri desde finales de abril—, una variante diferente a la cepa Zaire para la cual no existen vacunas desarrolladas ni tratamientos médicos específicos. El director general de los CDC de África, Jean Kaseya, advirtió con preocupación que ante la falta de fármacos, el control de la epidemia depende exclusivamente de estrictas medidas de salud pública.
Hasta el momento, las autoridades sanitarias reportan al menos 87 fallecimientos y centenares de casos sospechosos en territorio congoleño. Sin embargo, la crisis ya ha cruzado fronteras tras confirmarse un caso importado en Uganda: un ciudadano congoleño de 59 años que viajó en transporte público y falleció en un hospital de Kampala, la capital ugandesa. Este deceso forzó la movilización inmediata en los países vecinos, desatando cierres fronterizos preventivos, reforzamiento de controles epidemiológicos y restricciones de movilidad para frenar el riesgo de una epidemia a gran escala en el continente.
El despliegue de los equipos de contención enfrenta graves desafíos en la zona afectada. La provincia de Ituri se encuentra inmersa en un conflicto armado que ha dejado más de 273 mil desplazados internos, lo que limita significativamente el acceso de los trabajadores de la salud y obstaculiza el rastreo efectivo de los contactos de riesgo. A esto se suman las deficiencias en el registro de personas en áreas mineras de alta movilidad y la persistencia de prácticas funerarias inseguras. Con una tasa de mortalidad estimada por la OMS de entre el 60 y el 80 por ciento para este virus, los organismos internacionales insisten en la urgencia de inversiones financieras inmediatas para desplegar material de diagnóstico dentro de África y evitar una catástrofe humanitaria.















