El gobierno activa el mecanismo de transición; empresas tienen plazos definidos para reducir la jornada sin afectar el salario
México ha dado el paso definitivo hacia la modernización de sus condiciones laborales. Tras la aprobación de la reforma constitucional al artículo 123, se ha activado formalmente el cronograma para implementar la **semana laboral de 40 horas**. El “reloj” ha empezado a correr para el sector privado, marcando el inicio de un periodo de transición obligatorio en el que las empresas deberán reestructurar sus turnos para garantizar dos días de descanso por cada cinco de trabajo, manteniendo íntegros los salarios de los empleados.
Detalles clave de la implementación:
Plazos escalonados: La reforma no será inmediata para todos. Se ha establecido un esquema de adaptación que prioriza a las grandes empresas en una primera etapa, otorgando mayores plazos a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) para evitar desequilibrios económicos.
Prohibición de reducción salarial: La ley es tajante: la reducción de horas (de 48 a 40 semanales) no puede ser utilizada como pretexto para disminuir el sueldo o las prestaciones de los trabajadores.
Productividad vs. Horas-Nalga: El objetivo del gobierno y los sectores sindicales es transitar hacia un modelo basado en la eficiencia, siguiendo los estándares de la OCDE, donde México figuraba como uno de los países con más horas trabajadas pero menor productividad por hora.
El reto para las empresas
El sector empresarial, representado por organismos como el CCE y la Coparmex, ha manifestado que, aunque apoyan la mejora en la calidad de vida, la implementación requerirá una logística compleja. Se estima que sectores como el de manufactura, servicios y hospitalidad deberán contratar personal adicional o renegociar contratos colectivos para cubrir las horas que quedarán vacantes tras el recorte de la jornada.
“La activación de este mecanismo no es solo una victoria legislativa, sino un compromiso con la salud mental y el bienestar familiar de millones de mexicanos que por décadas han vivido bajo jornadas extenuantes”, señalaron fuentes de la Secretaría del Trabajo.
Con esta activación, México se alinea con las tendencias globales de equilibrio vida-trabajo, aunque la verdadera prueba será la vigilancia de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para asegurar que la reforma se cumpla en cada centro de trabajo del país durante los próximos meses de 2026.















