
Investigación revela patrones de abuso, corrupción y delitos graves en la agencia migratoria
Una revisión de registros públicos realizada por The Associated Press reveló que al menos dos docenas de empleados y contratistas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han enfrentado cargos criminales desde 2020. Los delitos documentados incluyen patrones de abuso físico y sexual, corrupción y abuso de autoridad, destacando casos donde oficiales utilizaron su cargo para extorsionar o agredir a personas bajo su custodia. Entre los incidentes más graves se encuentran sobornos para eliminar órdenes de deportación y agresiones contra parejas sentimentales por parte de agentes veteranos.
Expertos y excomisionados advierten que el rápido crecimiento de la agencia, que duplicó su tamaño a 22,000 empleados en menos de un año, ha superado la capacidad de supervisión y control de confianza. El aumento en la población de detenidos, que alcanzó los 70,000 individuos, genera condiciones propicias para la mala conducta ante la falta de un escrutinio riguroso en las nuevas contrataciones. Algunos analistas sugieren que se ha desarrollado una cultura de impunidad impulsada por políticas que debilitan la rendición de cuentas institucional.
A pesar de las evidencias, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirma que las faltas no son generalizadas y que la agencia toma con extrema seriedad cualquier acusación de conducta indebida. No obstante, la lista de arrestos recientes incluye delitos cometidos fuera del horario de servicio, como conducción bajo los efectos del alcohol y explotación sexual de menores en operativos encubiertos. Las autoridades federales mantienen investigaciones abiertas mientras diversos sectores exigen una revisión profunda de los procesos de selección y entrenamiento del personal.














