El presidente del organismo buscó un gesto de unidad en Vancouver, pero el dirigente palestino se negó a estrechar la mano de su homólogo
En el marco del Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver, Canadá, se vivió un episodio de alta tensión cuando el presidente de la organización, Gianni Infantino, intentó forzar un gesto simbólico de paz entre las federaciones de Palestina e Israel. Durante su discurso, Infantino convocó al escenario a Jibril Rajoub, presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, y a Moshe Zuares, titular de la Asociación de Fútbol de Israel (representada también por el vicepresidente Basim Sheikh Sulimán), con la intención de que se saludaran públicamente ante los delegados internacionales. Sin embargo, el intento resultó en un desaire para el mandatario de la FIFA, ya que los dirigentes se mantuvieron distanciados y evitaron cualquier contacto físico.
El momento más crítico ocurrió cuando Infantino intentó acercar a los representantes para una fotografía conjunta; el dirigente palestino se negó rotundamente a dar la mano a su contraparte israelí y abandonó el estrado visiblemente molesto. Rajoub argumentó posteriormente que no existen las condiciones para un saludo mientras persistan lo que calificó como “vulneraciones sistemáticas” a los derechos del pueblo palestino y pidió a la FIFA que aplique sus propias normas en lugar de buscar gestos superficiales. Por su parte, la representación de Israel defendió la inclusión de ciudadanos de origen árabe en su liga y lamentó la politización del deporte.
Tras el incómodo encuentro, Gianni Infantino retomó el micrófono para enfatizar que tanto israelíes como palestinos “cuentan con los mismos derechos” y reiteró su llamado a utilizar el fútbol como una herramienta para dar esperanza a la infancia por encima de los conflictos territoriales. Pese al exhorto, el Congreso concluyó con la decisión del Consejo de la FIFA de no adoptar medidas sancionatorias inmediatas, argumentando que el estatus jurídico de la región sigue siendo una cuestión “altamente compleja”. El suceso subraya los desafíos que enfrenta el organismo para mantener la neutralidad política en un año clave para la organización del Mundial 2026.















