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Nuevo León… corruptible

Por: Argonauta

La revelación de una estructura familiar para el lavado de dinero, proveniente de contratos con el Estado, desmantela la narrativa de transparencia de Samuel García y pone en Jaque su futuro político.

El reciente reporte sobre la triangulación de más de mil millones de pesos desde las arcas estatales hacia el despacho familiar del gobernador marca un punto de no retorno en la crisis de legitimidad de Nuevo León. La trama expuesta no describe un error administrativo, sino una ingeniería financiera de alta precisión: recursos públicos que fluyen hacia proveedores estratégicos como Suministro MYR y TXAT LATAM para luego, mediante escalas en empresas intermediarias como JACE y Ferro & Méndez, aterrizar en las cuentas de la “Firma Jurídica y Fiscal Abogados”. Este esquema de “lavado a tres bandas” sugiere que el despacho donde el mandatario y su padre son socios principales ha operado como el destino final de un beneficio privado financiado directamente por el erario.

Lo más alarmante de este hallazgo no es solo el monto —que hoy escala a cifras de NUEVE ceros— sino la persistencia de un modelo de conducta que parece ser el ADN de esta gestión. Desde las sanciones del INE en 2021 por aportaciones familiares irregulares en campaña, pasando por las denuncias de 2024 por una triangulación inicial de 200 millones, el patrón se repite con una arrogancia técnica que desafía a la fiscalización federal. La estrategia de defensa ha sido igualmente sistemática: el intento de blindaje institucional mediante el traspaso de la Unidad de Inteligencia Financiera Estatal (UIFE) a la Fiscalía local, buscando que las investigaciones sobre el origen y destino de estos fondos se mantengan en el ámbito doméstico, lejos del alcance de la federación.

El gobernador se enfrenta hoy a una tormenta perfecta donde el marketing político ya no alcanza para tapar las grietas. Con carpetas de investigación abiertas en la FGR y una presión creciente por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera nacional, el discurso del “Nuevo León Incorruptible” se desmorona frente a evidencias de una estructura contable diseñada para el enriquecimiento familiar. A pocos meses de que el estado se convierta en el escaparate del mundo por el Mundial 2026, la verdadera noticia no es la infraestructura que se construye, sino la opacidad de los cimientos financieros sobre los que se sostiene. La justicia federal tiene hoy la palabra para determinar si Nuevo León es un motor de desarrollo o simplemente el mayor despacho jurídico-fiscal de la nación.

La investigación actual revela que el monto total bajo escrutinio supera los 1,000 millones de pesos en triangulaciones financieras acumuladas hasta abril de 2026, destacando la participación de empresas clave como Suministro MYR y TXAT LATAM, las cuales recibieron 964 y 243 millones de pesos respectivamente. Estos hallazgos se integran a un historial de irregularidades que incluye una multa del INE por 28 millones de pesos en 2021 y detecciones previas de la UIF federal por movimientos de 200 millones en 2024. En este contexto, el intento de blindaje institucional mediante el decreto para transferir la Unidad de Inteligencia Financiera Estatal (UIFE) a la Fiscalía de Justicia de Nuevo León permanece como un punto de fricción legal crítico que aún debe resolverse ante la Suprema Corte de Justicia.

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