Especialistas advierten que los carriles reversibles saturan arterias alternas y aumentan riesgos de seguridad
Lo que inició como una estrategia para aliviar los “cuellos de botella” en la Zona Metropolitana de Monterrey se ha convertido, según especialistas, en un factor que intensifica el tráfico. Actualmente, seis de los siete municipios centrales (San Pedro, Monterrey, Santa Catarina, Guadalupe, San Nicolás y Escobedo) operan carriles de contraflujo en arterias vitales como Gonzalitos, Morones Prieto y la Carretera Nacional. Sin embargo, expertos como Ervey Cuéllar Adame señalan que estas medidas “roban” capacidad a sentidos opuestos, trasladando el problema de una avenida a otra y generando congestiones donde antes no existían.
Además de la ineficiencia ante el crecimiento del padrón vehicular, la seguridad es una preocupación crítica. La falta de señalización adecuada, el uso de conos dispersos o caídos y la implementación apresurada en avenidas como Universidad (San Nicolás) o Industriales (Santa Catarina) han provocado confusión entre los automovilistas. Esta saturación no solo afecta la movilidad diaria y aumenta la contaminación, sino que, según Rogelio Ayala García, director de la Cruz Roja Nuevo León, la expansión urbana y el tráfico detenido están comprometiendo seriamente los tiempos de respuesta de las ambulancias y servicios de emergencia, poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos atrapados en el caos.
Arterias con contraflujos activos (6:30 a 9:00 h):
Monterrey: Gonzalitos, Paseo de los Leones, Carretera Nacional.
San Pedro: Lázaro Cárdenas.
Guadalupe: Chapultepec y Morones Prieto.
San Nicolás: Av. Universidad (Norte-Sur matutino / Sur-Norte vespertino).
Santa Catarina: Av. Industriales.















